En cuanto a las certificaciones de contador público o revisor fiscal, la jurisprudencia ha reiterado que para que se tengan como prueba contable deben cumplir los siguientes requisitos[1]:

  • expresar si la contabilidad se lleva de acuerdo con las prescripciones legales,
  • si los libros se encuentran registrados en la cámara de comercio[2], ESTE REQUISITO FUE ELIMINADO
  • si reflejan la situación financiera del ente económico,
  • debe tener algún grado de detalle en cuanto a los libros, cuentas o asientos correspondientes a los hechos que se pretenden demostrar y estar respaldados por comprobantes internos y externos y
  • llevar al convencimiento del hecho que se pretende probar, con sujeción a las normas que regulan el valor probatorio de la contabilidad[3].

[1] Ver sentencias de 25 de septiembre de 2008, exp. 15255 C.P. Héctor J. Romero Díaz, de 28 de febrero de 2013, exp. 18420, C.P. Carmen Teresa Ortiz de Rodríguez y de 22 de septiembre de 2016, Exp. 20490, C.P. Martha Teresa Briceño de Valencia, de 16 de noviembre de 2017, Exp 20529, C.P. Julio Roberto Piza Rodríguez.

[2] A partir de la vigencia del Decreto 19 de 2012, de supresión de trámites, los libros de comercio no se inscriben en el registro mercantil (artículo 175).

[3] Al respecto la Sala ha precisado que no basta la simple afirmación “acerca de las operaciones contables de que dichos funcionarios dan cuenta, pues ‘en su calidad de profesional de las ciencias contables y responsable de la contabilidad o de la revisión y análisis de las operaciones de un ente social, está en capacidad de indicar los soportes, asientos y libros contables donde aparecen registrados las afirmaciones vertidas en sus certificaciones’“. [Sentencias de 25 de noviembre de 2004. Exp. 14155, C. P. María Inés Ortiz Barbosa y de 30 de noviembre de 2006, Exp. 14846, C.P. Héctor Romero Díaz].

A %d blogueros les gusta esto: