Llegó la Revolución 4.0 y la empresa que no se monte en ese tren está destinada al fracaso. Solo en los últimos 60 años 90% de las organizaciones más grandes del mundo, según la Revista Fortune, desaparecieron. Blockbuster, Kodak o Compaq, entre otras.

¿Si estos gigantes fracasaron nosotros también podemos naufragar? Cualquiera puede hacerlo, todos estamos en riesgo y más aún si no entendemos qué es la transformación digital y no nos preparamos para el cambio.

Según la firma internacional de consultoría Korn Ferry, que realizó un estudio con más de 362 compañías de 14 países, para identificar el índice de Sustentabilidad Digital (ISD), improvisar en este tema genera un impacto económico negativo. Se estima, de acuerdo al informe, que entre 30% y 84% de los esfuerzos de transformación digital de las compañías fracasan, generando pérdidas que van desde los $500.000 millones hasta los $1,4 billones anuales.

¿Qué hacer entonces para no perder plata y ser exitosos en este proceso? La clave está en entender lo que significa la transformación digital, pues muchos hablan del tema pero pocos saben cómo se implementa. Según una encuesta del Boston Consulting Group (BCG), 51% de las empresas en el mundo afirman que están desarrollando herramientas digitales en sus organizaciones. ¿Es suficiente?

La transformación digital pasa por la tecnología, las nuevas herramientas y los procesos, por la relación con el cliente, el talento adecuado y la inversión. Pero realmente solo hay transformación cuando hay un cambio de mentalidad que se refleje en la cultura de la organización.

En la práctica, también es importante no entrar en pánico cuando nos hablan de transformación digital. Algunos CEOs o directivos mayores al escuchar del asunto se llenan de miedo al no dominar el tema. Segundo, tampoco ser renuentes al cambio con frases como: “Si yo vengo trabajando de una forma hace 20 o 30 años y me ha funcionado ¿Por qué debo cambiar?; y tercero, salir corriendo “a digitalizar” sin mayor planeación.

Para no dejarse ganar por el pánico, negarse al cambio o salir corriendo, empecemos con darnos cuenta que ya todos somos digitales. Acaso ¿Quién no coge el celular apenas se despierta? Estudios recientes confirman que una persona manipula su teléfono entre 150 y 300 veces al día. De hecho, hay aplicaciones que permiten conocer en cuántas ocasiones un individuo usa su móvil, llegando a manipularlo más de 300 veces en menos de 24 horas.

¿Qué decir de la Inteligencia Artificial (AI) y del aprendizaje de las máquinas? Conceptos que por lo general relacionábamos con Robocop. Actualmente, estos temas hacen parte de nuestra vida cuando usamos Google, Facebook o Amazon; pues estas aplicaciones por medio de la AI y del Machine learning aprenden de nuestro comportamiento, mandan sugerencias y hacen recomendaciones.

Esta realidad además nos permite contar con data en tiempo real de nuestros consumidores y ya no necesitamos como antes esperar resultados de encuestas que tardaban meses para darnos información que hoy tenemos a la mano y con más exactitud. Tampoco se quedan atrás las redes sociales y los buscadores en internet que pusieron a un clic de distancia mucho de lo que queremos conocer sobre nuestros clientes.

El mundo cambió y nuestros clientes no son los mismos. Ahora son híperexigentes, están enfocados en obtener resultados rápidos, son selectivos, expertos -probablemente saben más que nosotros- y están más empoderados. Nosotros somos también así cuando actuamos como clientes.

En conclusión, estamos jugando una partida de ajedrez y hay que adelantarnos a las movidas del mercado, sino el jaque mate estará garantizado.

Tomado de ascoop.coop

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